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18 Agosto 2007

LA RELACION MEDICO-PACIENTE : UNA VISION PLURAL (SEGUNDA PARTE)

SEGUNDA DE DOS PARTES

CRISIS Y CONFLICTOS EN LA RELACIÓN MEDICO PACIENTE

Diego Gracia sostiene que “... En una sociedad en que todos sus individuos son agentes morales autónomos, con criterios distintos sobre lo que es bueno y lo que es malo, la RMP, en tanto que relación interpersonal, puede ser esencialmente conflictiva. El conflicto sube de grado si se tiene en cuenta que en ella pueden intervenir, además del médico y el paciente, otros profesionales sanitarios, la dirección del hospital, la seguridad social, la familia, el juez, etc. Todos estos agentes o factores de la relación sanitaria pueden reducirse a tres: el paciente, el profesional sanitario y la sociedad. Cada uno de ellos tiene una significación moral específica. El enfermo actúa guiado por el principio moral de autonomía; el profesional sanitario, por el de beneficencia, y la sociedad, por el de justicia. Los tres principios son esenciales, lo cual no significa que siempre hayan de resultar complementarios entre sí, y por tanto no conflictivos. La realidad es más bien la opuesta. Nunca es posible respetar completamente la autonomía sin que sufra la beneficencia, respetar ésta sin que se resienta la justicia, etc. De ahí la necesidad de tener siempre presentes los tres principios, ponderando su peso en cada situación concreta. La ética sanitaria ha de hacer todo lo posible por respetar escrupulosamente y al mismo tiempo la autonomía, la beneficencia y la justicia”

Lain Entralgo hablaba ya en 1964 de una “crisis de valores del mundo actual”, y de una “ distorsión de la RMP”, es decir que esto no es un problema nuevo, y que de una u otra manera la RMP ha sido motivo de preocupación en el ámbito de la Medicina a lo largo de los tiempos. En el momento actual es lamentable comprobar que muchas personas han perdido la confianza en la profesión medica, no tanto debido a limitaciones técnicas de los profesionales cuanto a la duda sobre sus principios morales . De una relación establecida sobre la base de la confianza y el respeto mutuo se ha ido dando paso a un trato donde lo que prima son los intereses y el éxito, a una relación prestador-cliente donde el énfasis está puesto en la desconfianza y en la defensa. Muy probablemente, esto ha ido generando un ambiente hostil en la relación clínica y ha dejado el campo abierto a personas que se aprovechan de aquello y hacen colapsar el sistema que ya se encuentra deteriorado.

Verónica Anguita sostiene que en Chile, y yo creo que en toda Latinoamérica , es posible distinguir al menos tres elementos que forman parte del diagnóstico de la dificultad actual para mantener una buena RMP: la creciente pasividad de las personas a causa de la técnica cada vez más todopoderosa; una falta de sentido de los derechos de las personas, que se manifiesta en que el paciente no se siente sujeto de derechos y tampoco de deberes y, por último, la falta de apertura de algunos profesionales que no posibilitan el diálogo y que se muestran como un grupo de privilegio ante los cuales no cabe más que la sumisión.

Yo creo , además, que se puede extender a la identidad latinoamericana actual las características particulares que dicha autora atribuye a la identidad chilena actual y que pueden incidir en dificultar la RMP: “…es fatalista, el paciente se ve en una situación que le es hostil y donde a pesar de los esfuerzos personales que haga, no hay certeza de resultados positivos, entonces el mundo exterior se hace “incontrolable”; tiene un “sentido de autoridad”, es decir, se obedece a quien detenta el poder, porque en general, tiene una sabiduría que no se cuestiona; es eminentemente paternalista, donde el médico se transforma en un “padre” que sabe lo que es bueno y el paciente se “abandona”; es intolerante, lo que se manifiesta en que todo el que piensa distinto es descalificado, por lo cual, no hay espacio para la autonomía; es oportunista, dando lugar así al surgimiento de “asesores” que se encargan de sembrar la duda e incentivar la amenaza, y por último; es desconfiada, ante la duda razonable se presume la culpa y la provocación latente…”

REFLEXION FINAL

Es indudable que la RMP es uno de los pilares fundamentales del ejercicio de la Medicina, y que al momento actual esta relación atraviesa, una vez más, una etapa de crisis. En esta situación hay que considerar factores emergentes nuevos: los medios de comunicación masivos que a veces distorsionan la realidad de los conflictos de la RMP; las empresas de medicina prepagada y de seguros, que se han colocado como intermediarias entre médico y paciente, explotando muchas veces a ambos; y las demandas por mala práctica, azuzadas por juristas cuya motivación es, en la mayoría de casos, básicamente económica ( vg. los anuncios que en televisión abierta contratan los abogados estadounidenses especializados en esas prácticas). Pienso que estos elementos están contribuyendo claramente a la carencia de confianza, de entendimiento y de lealtad en la RMP.

Por otro lado también influye en la crisis la lamentable perdida de mística y vocación que se observa entre los profesionales médicos de la actualidad, que privilegian muchas veces lo económico a lo humano en su ejercicio médico, colocando a la RMP a un nivel de mercantilismo, o de proveedor-cliente. Eso se suma a la nueva posición de los pacientes que , llegan ahora a la consulta médica con datos obtenidos vía consultas en Internet, datos no siempre correctos, o a veces correctos pero mal interpretados, que los prejuician para receptar de modo objetivo los criterios del médico; además no faltan los enfermos que en uso, y abuso, de la corriente autonómica tratan de imponer al profesional sus puntos de vista.

Durante la formación de los futuros médicos se debe insistir en la trascendencia de una RMP optima, como la plataforma sobre la cual el profesional construirá su prestigio y cumplirá con su función real de servicio a sus semejantes. Hay que enseñarles a dar la importancia que se merece al enfermo, y subrayar que en el proceso interactivo se debe ser muy empático con la persona que busca ayuda médica. Solo así se logrará que sus pacientes hagan la misma reflexión que hacía Séneca:

“ Por qué al médico y al preceptor les soy deudor de algo más, por qué no cumplo con ellos con el simple salario? Porque el médico y el preceptor se convierten en amigos nuestros, y no nos obligan por el oficio que venden, sino por su benigna y familiar buena voluntad.... No porque lo que nos vendieron valga más de lo que les pagamos, sino porque hicieron algo por nosotros mismos....” “ Al médico que no pasa de tocarme la mano y me pone entre aquellos a quienes apresuradamente visita , prescribiéndoles sin el menor afecto lo que deben hacer y lo que deben evitar, nada más le debo porque no ve en mi al amigo sino al cliente... En cambio para con aquel que temió por mí, no por el prestigio de su arte, aquel que no se contentó con indicarme los medicamentos sino que me los administró, aquel al que le conmovieron mis gemidos y atendió a los otros en cuanto mi estado se lo permitió, para con ése estoy obligado, no tanto porque es médico, como porque es amigo”

BIBLIOGRAFIA.-

ANGUITA, V.: Material del Diploma de Bioética 2007. Pontificia Universidad Católica de Chile

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REBOIRAS, J.C.: El acto medico. http://www.intramed.net/actualidad/art1.asp?idActualidad= 46006&nomCat=Puntos% 20 de %20vista. Consulta:18 abril 2007

RELACION MEDICO PACIENTE : Material del Diploma de Bioética 2007. Pontificia Universidad Católica de Chile

SENECA : De Beneficiis, VI, 16



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